Por Paulina Lara Celibato impide el desarrollo integral de los sacerdotes y ha acarreado más daño que beneficio a la iglesia católica afirmaron especialistas debido a la doble moral que implica el fingir mantenerse célibe y al mismo tiempo tener una relación clandestina de pareja, e incluso hijos. Respecto al tema, sobre todo, han afectado considerablemente a la institución los escándalos por actos de pederastia cometidos por clérigos, además de que aleja a los jóvenes de la vocación clerical.
Por otro lado, quienes apoyan ese precepto insisten en que tiene base en las escrituras, que es un don que permite concentrarse en la tarea pastoral, y que es ampliamente respetado por los clérigos.
Muchos críticos de ese precepto afirman que la traición a él es mucho más común de lo que reconoce la jerarquía, la cual asegura que oscila entre uno y 2 por ciento.
Para personas que se han alejado del ministerio, la cifra real podría ser cercana a 50 por ciento en muchos países, ya sea que la transgresión haya ocurrido alguna vez o sea constante.
Según un texto del sacerdote José de Jesús Aguilar, subdirector de radio y televisión de la arquidiócesis de México, Pablo, en su primera carta a Timoteo, pide que los obispos y sus auxiliares estén casados, debido a que si no saben gobernar su propia casa, ¿cómo podrán cuidar la Iglesia de Dios? (capítulo tres, versículos uno al 12).
Según Macías Raygoza, se inculca una visión distorsionada del sexo, haciéndolo ver como algo malo; se busca propiciar el carisma del celibato, pero éste no se crea, lo otorga el Espíritu Santo.
En tanto, para el profesor Josué Tinoco Amador –de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa–, experto en temas religiosos, la castidad ni siquiera debería ser opcional, sino eliminada.
“El celibato impide el crecimiento del ser humano y de la religión. Es inoperante. Hace que cada vez menos jóvenes se decidan por estar en el servicio religioso. Espanta vocaciones y conviene muy poco. Deben quitarlo, así se tendría una religión más humana.
No debería existir ni como opción: debe simplemente desaparecer, porque no ha funcionado y ha causado más daño que beneficio. Impide un desarrollo completo a quienes optan por estar en liderazgo religioso y pone la sexualidad como aspecto negativo.
El celibato es una especie de castración virtual, aunque hay clérigos que llegan a enamorarse y a sentir deseo sexual, en muchos casos hacia una mujer, en otros hacia un hombre y, en el caso más deleznable, hacia niños, consideró.
En sitios de Internet algunos comparten sus inquietudes y plantean que se puede decidir mantenerse en castidad, pero no tan fácilmente no enamorarse o sentirse atraído por alguien.
Al respecto, el sacerdote José de Jesús Aguilar refirió en entrevista que no es difícil seguir el celibato, y asegura que si él en alguna ocasión se hubiese visto en la disyuntiva de elegir entre cumplirlo o no, habría aceptado lo que me dice la Iglesia.
Cuando un sacerdote sublima a través de una gran alegría lo que hace, no hay gran complicación para seguirlo, y más si hay mucha oración, lo cual, añadió, “no significa que, por ejemplo, al ver a una chica, (no) se pueda pensar: ‘qué bonita es’, pero nada más”. Aseveró que la cifra de quienes no cumplen el celibato no supera 2 por ciento, por lo que se trata sólo de casos aislados.